martes, 9 de agosto de 2011

Cianuro, veneno en el humo de los incendios

Más del 80% de los fallecimientos en incendios se producen por la intoxicación por humo. Siempre se ha creído que estas muertes se debían al monóxido de carbono del humo, sin embargo, se ha encontrado que los niveles de cianuro son cada vez más elevados en las víctimas de los incendios. Tanto el monóxido de carbono (CO), como el cianuro (CN) son las sustancias tóxicas más peligrosas que contiene el humo de los incendios; sin embargo, mientras que el primero se puede combatir administrando oxígeno, para el segundo se necesitan la disponibilidad inmediata de un antídoto específico.

En la actualidad, se sabe que el cianuro (CN) que se produce por la combustión de los materiales modernos (nylon, poliacrilonitrilo, melamina, madera, poliamida, resinas, poliuretanos, lana, etc.) es uno de los principales responsables de las muertes en los incendios. De hecho, es más probable que el fallecimiento se produzca como consecuencia de la intoxicación que de las quemaduras o politraumatismos. Se trata de la segunda causa de muerte de origen tóxico. Es una muerte muy rápida debido al efecto tóxico del monóxido de carbono y el cianuro de hidrógeno.

El monóxido de carbono (CO) y el cianuro (CN) son las sustancias tóxicas más peligrosas que contiene el humo de los incendios. Su peligro radica en que son venenos que afectan directamente a funciones vitales como la respiración celular en el caso del cianuro y el transporte de oxígeno de la sangre, en el caso del monóxido de carbono. Tras su inhalación, ambas sustancias pasan al torrente sanguíneo, desde donde van a llegar con suma facilidad y de forma rápida al cerebro, al corazón, a los músculos y a otros órganos. La suma de los efectos de ambos tóxicos incrementa el riesgo de muerte de las personas que inhalan humo de incendios.

La intoxicación con cianuro y la de monóxido de carbono se parecen en el mecanismo de acción porque actúan causando hipoxia a nivel celular, una suma de efectos que resulta letal. Así, parece evidente que el cianuro es tan importante, o más, que el monóxido de carbono en esta clase de accidentes.
Siempre se genera cianuro y monóxido de carbono con la combustión de los objetos afectados en los incendios, aunque en función del tipo de materiales que se quemen puede incrementarse la cantidad de cianuro. En los últimos años los toxicólogos han observado que las cantidades de monóxido de carbono halladas en las personas que han fallecido en los incendios eran inferiores, mientras que había aumentado la cantidad de cianuro.

El tratamiento en los casos de intoxicación por humo de incendio debe ser inmediato para resultar eficaz. A los heridos de los incendios que hayan inhalado humo, en primer lugar, se les deben aislar las vías aéreas, intubándoles, para evitar que se obstruyan. A continuación se tiene que administrar oxígeno en alta concentración para contrarrestar la intoxicación por monóxido de carbono. Y, por último, se les ha de suministrar algún tratamiento para luchar contra el envenenamiento por cianuro. La combinación de dichas terapias administradas de forma temprana es la clave de manejo de estos pacientes.
Hasta la aparición de las megadosis (grandes cantidades) de hidroxicobalamina existían tres grupos de antídotos para el cianuro, pero ninguno de ellos se podía utilizar en intoxicados por humo. La hidroxicobalamina es un precursor de la vitamina B12 (vitamina B12 a) que al ser administrada en grandes cantidades (megadosis) por vía intravenosa hace que el cianuro que circula en la sangre del intoxicado se una al cobalto que tiene el fármaco. De esta manera se consigue la eliminación del cianuro por medio de la orina de una forma no tóxica conocida como cianocobalamina.

El cianuro es uno de los tóxicos más peligrosos porque es un veneno que afecta directamente a funciones vitales como la respiración de las células y el transporte de oxígeno por la sangre. Tras su inhalación pulmonar pasa a la sangre y desde allí llega fácil y rápidamente al cerebro, corazón, músculos y otros órganos. La repercusión más grave, si no se trata a tiempo es “la muerte del intoxicado”, ha explicado el doctor Antonio Dueñas, profesor del área de Toxicología de la Universidad de Valladolid y miembro de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES).

En la actualidad, hay diversos antídotos para actuar contra el cianuro “pero el único que se puede usar para los intoxicados por humo es la hidroxicobalamina, por su seguridad y eficacia.

1 comentario:

  1. es un muy buen tema a presentar en los cuerpos de bomberos como conocimiento general y de prevencion, ademàs sirve saber de estos temas para prevenir intoxicaciones en las personas que van a mirar los incendios, entre otros

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